Dicen que en la especie humana las razas no existen, pero yo lo veo de otra forma.
No le veo ningún sentido a que existen 343 razas de perros y una de humanos. Coño, es que no lo veo posible.
Un empleado público, por ejemplo, no puedes decir que es de la misma raza que yo.
Es absolutamente imposible.
¿Digo que sean una raza inferior?
Exactamente, eso digo. Lo mismo que hay razas de perros más aptas para la supervivencia que otras.
O los clientes. Siempre lo he pensado, que si todos los clientes fuesen como yo no habría empresa quebradas.
Miradita rápida, pagar y cero quejas. Si el plato llega con un pelo lo aparto y continúo con mi vida. Me va bastante bien como para fijarme en esas cosas. O quizás me va bien por no fijarme en esas cosas, quién sabe.
No sé qué tipo de cliente eres tú, si eres de la raza inferior jodedora que parece una hemorroide o eres una persona feliz, pero te aseguro que existen otros como yo.
Muchos.
Más de lo que imaginas.
Y si das un servicio/producto medio decente todos tus clientes podrían ser como yo.
Sé puntual, cumple con tu palabra y repetiré. Sin negociación, sin quejas.
Llegar, comprar, Salir.
Imagina que todos tus clientes fuesen gente con dinero que valora su tiempo lo suficiente como para no querer verte la cara más allá de lo mínimo imprescindible.
¿Cuánto venderías? ¿Donde estarías? ¿Hasta dónde podrías llegar?
No es un sueño.
Yo sabía que era posible y lo estoy logrando. Pasé de tener muchos clientes de mierda a no tener ninguna.
Imagina lo que es eso.
Uf.
Dinero…
En la lección que publicaré mañana te contaré cómo lo conseguií.
Te daré paso a paso, esquema en PDF incluido, mi protocolo de atención a clientes insatisfechos y cómo lo hice para tener solo buenos clientes y que los malos ni se me acerquen.
Solo la recibes si te apuntas antes de las 23:59, sino te la pierdes para siempre.
Eso sí, antes de apuntarte te pido que leas con atención el email que te llegará después.