Te he extrañado

Llevo semanas sin escribirte como antes.

Simplemente no lo hice.

Después del terremoto la gente se puso insoportable con su mood de vístima y a mí esa onda me fastidia.

Así que me fui a lo mío. A la práctica. A la realidad.

Y en medio de eso, me dio por la microbiología aplicada. Es mi última obsesión.

A mí me pasa algo peligroso: cuando las piezas en mi cabeza encajan y agarro un tema, no hay quien me frene. No avanzo despacio.

Qué maldito loco, verdad?

Llevo desde marzo metiéndole cientos de horas de práctica real.

Horas que la mayoría de los académicos ni han soñado ver. Gastando lo que tengo y lo que no tengo para armar mi propio laboratorio en casa, además de lo que hago en la universidad.

Y cuando tú le metes así, la realidad responde. La gente ve lo que haces, te conecta con quien tiene que conectarte y de pronto la puerta se abre.

¿Qué hago yo cuando algo se abre? No dudo. Digo «dale plomo» y meto la cabeza.

Es una mezcla de estar listo, acelerar cuando hay que acelerar y no recular jamás cuando se presenta la oportunidad. Cuando los factores se alinean, se pisa el acelerador a fondo.

Por eso hay un circo fascinante en el mundo académico. Mientras más diplomas acumulan, más desconectados están de la realidad. De los que de verdad hacen que las cosas pasen.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

¿El resultado de esa alineación?

Alguien sin un solo título formal en el área termina dictando clases en un diplomado de microbiología en la Facultad de Farmacia de la UCV.

Y con los primeros 8 capítulos de un libro técnico en revisión universitaria.

Los académicos haciendo cola para poner su nombre como revisores.

Qué cosas hay que aguantar.

No te lo cuento para presumir. Me da igual si me aplaudes.

Te lo cuento porque mientras unos lloraban, yo pisaba a fondo.

Tener información no sirve de nada si eres un lento de mierda para accionar.

De eso vamos a hablar: de velocidad de adquisición, de estar preparado y de destrozar la flojera.

Si quieres aprender a dominar cualquier área en tiempo récord, aprovechar las oportunidades cuando saltan y hacer que las cosas pasen de verdad, quédate.

El lunes te voy a dar una lista concreta de palabras y acciones que aniquilan el atractivo y la autoridad de cualquiera. Palabras que te hacen oler a perdedor, a inseguro y a novato.

Si no quieres volver a usarlas nunca más, lee el correo del lunes a primera hora.

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