Escribo esto recostado en una barra de madera. Con un jugo de parchita y dos empanadas me acompañan.
Mar azul celeste a no más de 8 o 10 metros.
Entre el mar y yo, una calle con gente yendo y viniendo.
A mi alrededor, fulanos en neopreno cargando tablas y peretos, extendiendo paracaídas, bueno, eso es lo que entiendo.
Y yo mirando el espectáculo con cierta tranquilidad egoísta.
Hace unos años hubiera contado el precio del jugo de parchita en cantidad de panes o litros de leche.
Me pregunto cuántos días tiene que trabajar el carajo tatuado para pagarse unas clases de kitesurf. Y qué porcentaje del sueldo del Colombiano se va en una noche de hotel. Y si la Rusa de espalda quemada estará pensándose si pedir la piña colada.
Mientras yo, sin quitar la vista del mar, escribo este email…
…con el que venderé más de lo que todos estos gastará durante estos días de vacaciones.
5 ingredientes:
Un email
Una audiencia
Un producto
Saber venderlo
Y un método
El quinto te lo dejo resuelto. Domínalo y los otros cuatro acabarán llegando: