Un vago, un llorón y un flojo.

Mira.

En esta vida puedes ser feo.

Puedes ser de pueblo o de ciudad.

Alto o bajo.

Simpático o antipático.

Tímido o atrevido.

Bueno, ya me entiendes.

En esta vida puedes ser muchas cosas, pero lo que no puedes ser, nunca, jamás, es un llorón.

Un flojo.

Un blando.

Ni un vago.

Eso no lo puedes ser.

Es más, toda persona de mundo sabe que una mujer que valga la pena te perdona que seas feo, te perdona que seas pobre, te perdona que pierdas una y otra vez, ¿sabes lo que no perdona?

Que no salgas a pelear.

Porque si no peleas le vas a parecer un flojo y una mierda (y no le faltará razón, obviamente) y te dejará por el primero que se cruce.

Y por muchas idioteces que digan los de esta generación de colores, un hombre es un hombre.

Y te debes ocupar de tus asuntos de hombre.

Punto.

Es lo que hay.

Bien.

Ahora que estamos todos de acuerdo, sigo.

Una forma de parecer mucho más atractivo al mercado (y esto es algo unisex) es comportarte como un líder.

Y llegados a este punto tengo una buena noticia y una mala.

La mala es que casi seguro que todos lo que hayas leído y escuchado sobre cómo convertirte en un líder carismático son pendejadas que no van a ningún sitio.

La buena es que hay una forma de hacerlo que la puede aplicar cualquiera.

Es más, es que no tienes que hacer nada.

Solo tienes que deshacer una cosa.

No hacer.

Deshacer.

Y cuando apliques esto, te convertirás en un líder.

Y nunca me cansaré de repetir lo mismo,.

Los expertos ganan dinero, pero los líderes se hacen ricos.

Para los que lo hayan entendido, es aquí:

Pd: Arriba. Capitulo VI «Vender Negado». 

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