Existe una frase que me atormenta.
Cada vez que la oigo me atraviesa el pecho como una espada.
Lo pensamos y hablamos.
Cuando lo dicen otros y, más importante, cuando la digo yo.
Es hipnotizante. Todos duermen en cuanto aparece.
Pero existen 4 palabras que rompen el hechizo. Cuatro palabras, que pronunciadas a tiempo, permiten avanzar:
Cállate.
Huevón.
Decide ahora.
Porque atiende…
Mejor una decisión imperfecta ahora que mañana. Porque la decisión va a ser imperfecta en cualquier caso.
Si tienes dudas es que no sabes lo suficiente.
Si no sabes lo suficiente es que no has probado lo suficiente.
Y cómo vas a probar lo suficiente si eres una maldita marmota decidiendo.
Atiende más.
Quien decide hoy en lugar de mañana toma, como mínimo, el doble de decisiones.
Doble de decisiones, doble velocidad.
Y esa ha sido siempre mi obsesión con cada cosa. Velocidad.
Porque doble velocidad, doble distancia.
Por eso, otra cosa que odio es cuando me comparan con otro.
No me refiero a cuando un cliente busca más información, me refiero a los clientes que ponen en fila a 5, 10 o 20 proveedores para que hagan payasadas delante suyo porque en el fondo no tienen ni idea de lo que están comprando.
Tanto odio esta situación que desarrollé un método que me hace ganar la venta prácticamente cada vez que había competencia mariposeando alrededor.
Y es rematadamente simple.
Contaré ese método en la lección del lunes.
Solo la recibirán quienes se apunten antes de las 23:59 del domingo