Mira.
Déjame contarte una historia rápida, que ando un poco corto de tiempo.
Hace poco, navegando por mis estados de WhatsApp, me encontré con un anuncio de una empresa que vende alimentos para animales.
Mostraban un camión repleto de sacos de comida y abajo, en letras bien mayúsculas, preguntaban: «¿Y tú, cuántos sacos vas a querer?»
Directo al grano.
Sin rodeos.
Un golpe certero.
¿Funciona?
¡De bolas que funciona!
Este tipo de preguntas hacen que hasta el más flojo se ponga a trabajar, se imagine comprando y, a veces, hasta actúe sin pensarlo mucho.
¿Le funciona a esta empresa?
Ni puta idea.
Verga, sería un desperdicio, un tiro al aire si el público no está listo para recibirlo.
Vamos a ser honestos.
Si me preguntas cuántos sacos quiero sin siquiera saber si tengo un perro, un gato, un elefante o una granja de unicornios, podrías estar perdiendo tu tiempo. Y el mío.
El copywriting de respuesta directa tiene que estar bien dirigido. Si no sabes hacia dónde apuntas, podrías acabar disparándote en el pie.
Tienes que conocer a tu audiencia, saber sus necesidades, sus dolores, y luego, sí, ir a matar y preguntarles cuántos van a comprar.
Imagina poder escribir así, pero con la certeza de que tu mensaje va a llegar a la persona correcta.
Para convertir palabras en ventas, necesitas observar mucho, conocer los fundamentos, hacerlo todo simple.
Ah!
Y leer un poco de este libro.
Entonces, voy directo al grano (a ver si funciona)
¿Cuántos capítulos vas a leer hoy?
¿Cuántos consejos de copywriting vas a implementar esta semana?
¿Cuántas veces has pensado seguir mis consejos, pero te has dado cuenta de que necesitas más cerebro para entenderlo?
Coño, ahí me he pasado…
Bueno aquí está
Copywriting con dos bien puestas
Pd:. Si te quedaste hasta el final te doy una información que Amazon te dio sin consultarme pero «como el que da y quita…. ya sabes… Aquí lo tienes.