Mira,
Una vez una psicóloga me planteó el famoso “dilema del tranvía”.
Tú sabes:
Cinco personas amarradas a una vía.
Un tranvía viene directo.
Puedes desviar el tren y matar solo a una persona.
¿Qué haces?
Puso cara seria. De esas que practican frente al espejo.
Ese tipo de cara que grita:
«Estoy a punto de iluminarte con una pregunta que cambiará tu vida.»
Yo la miré y le pregunté:
—¿Y quiénes son los cinco?
—¿Y el gordo ese que habría que empujar, quién es?
—¿Y qué gano yo con todo esto?
Casi se la salen los ojos.
Claro. Esperaba que jugara al héroe ético.
Pero es que no le iba a responderle sin saber otras cosas.
– ¿Cómo voy a mover un dedo si no sé ni quién carajo está en peligro?
– ¿Y si son cinco influencers de TikTok?
– ¿Y si el que muere es alguien que quiero?
– ¿Y si me mancho las manos para nada?
Lo que no entienden los que van por la vida lanzando dilemas morales es que…
si algo no nos importa, no nos mueve.
Si no nos provoca algo real —asco, ternura, hambre, rabia, deseo—, no movemos ni un dedo.
Que te puedo decir, somos así.
Ah!! Que tú sí eres un santo que rezas mucho y ayudas al desvalido.
Bueno, estoy seguro que tu antes de ayudarlo minímo le viste su aspecto y lo pasaste por un filtro
Y con el copy pasa lo mismo.
La mayoría escribe como si tratara de salvar al mundo…
pero ni siquiera sabe a quién carajo le está hablando.
Publican frases de motivación, suben caritas felices, hablan de “propuesta de valor” como si eso fuera suficiente para que alguien abra la cartera.
¿Resultado?
Silencio.
Porque no están dispuestos a ensuciarse.
Porque no escriben con hambre y con cicatriz.
Porque no se atreven a soltar el monstruo encerrado desde hace años.
Si tú tampoco vas a mover un dedo por cosas que no te conmueven…
Si ya estás harto de los que escriben con miedo a molestar…
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Un texto que sangra, araña, se ríe del amor cursi y entrena tu cabeza para escribir como un salvaje.
Y después, la clase. En seco. Sin brillitos. Copy puro.
BOLETÍN DE JULIO (NO ES DE JULIO ES MÍO)
¿No te interesa?
Tranquilo.
Sigue escribiendo frases neutras que no molestan a nadie.
Y cuando el tranvía pase por tu negocio sin frenar,
te consuelas sabiendo que al menos tú fuiste muy “ético”.